El diagrama de Ishikawa, también llamado causa–efecto o espina de pescado, permite ordenar las causas probables de un problema específico para identificar factores raíz. Su utilidad está en que evita explicar un impacto con una sola causa y obliga a revisar procesos, personal, equipo, materiales, medio ambiente y medidas de gestión.
En seguridad e higiene ambiental funciona como herramienta de diagnóstico preventivo: primero define el efecto central, después agrupa causas y subcausas, y finalmente permite convertir el análisis en un plan de acción con medidas preventivas, responsables, recursos, procedimientos, indicadores y seguimiento.
Las barrancas del poniente del Valle de México funcionan como cauces, laderas, corredores ecológicos y zonas relevantes para infiltración y regulación hídrica. Sin embargo, la presión urbana ha transformado parte del medio natural en bosques degradados, zonas fragmentadas y baldíos urbanos.
El problema específico se plantea como riesgo físico, sanitario y ambiental derivado de la conversión del medio natural. Esta transformación incide en la pérdida de vegetación, erosión, taludes inestables, acumulación de residuos, accesos inseguros y exposición de población o brigadas a condiciones de riesgo.
Análisis causa–efecto aplicado al riesgo físico, sanitario y ambiental generado por la conversión del medio natural de barrancas en bosques transformados y baldíos urbanos.